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22 noviembre, 2018

Prevención del cáncer de próstata y tratamiento

Noviembre es considerado el mes de la concientización del cáncer de próstata. Se trata del cáncer más frecuente, adquiriendo el 33% de todos los tumores sólidos, siendo su incidencia 105/100,000 hombres. Se considera que el 60-70% de los hombres de 80 años tienen cáncer de próstata. Es la segunda neoplasia en mortalidad después del cáncer de pulmón.

El cáncer de próstata tiene origen multifactorial, la incidencia del cáncer de próstata está íntimamente ligada a la edad, la raza y a la historia familiar.

La influencia de la edad es fundamental en la neoplasia prostática, asociada a las edades más avanzadas. El 75% de los cánceres son diagnosticados en pacientes con más de 65 años. 

Los Andrógenos (dihidrotestosterona) desempeñan un papel clave desarrollo del cáncer de próstata. En cuanto a la distribución étnica y geográfica; los varones afroamericanos tienen mayor incidencia de cáncer de próstata clínico del mundo, mientras que la menor incidencia se da en China y Japón.

Estas diferencias se dan, por factores genéticos junto con factores ambientales y estilos de vida. La influencia de la historia familiar: hay un incremento del riesgo relativo entre 1.5 y 5 veces de probabilidad de sufrir un cáncer de próstata en función del grado de parentesco o del número de familiares afectos.

La dieta grasa y el consumo excesivo de carne ha sido asociado con un aumento del riesgo cancerígeno. Existe evidencia que el consumo de vegetales, especialmente los vegetales crucíferos (col, brócoli, repollo) y el tomate (licopenos) pueden estar asociados a una disminución de la incidencia de cáncer. El consumo de pescado también ha demostrado un efecto protector.

Existen pruebas de que el consumo de vitamina E (alfa-tocoferol), vitamina D y selenio pueden tener un efecto antiproliferativo tumoral probablemente por disminución del estrés oxidativo y la genotoxicidad.

Screening (Tamizaje)

Tacto rectal 
La presencia de un nódulo, o induración en la próstata a través de la examinación digital rectal, debe ser valorada como sospechosa de cáncer.

Antígeno prostático específico
El antígeno prostático específico, Prostate-Specific Antigen (PSA) se determina con un análisis de sangre. Es un marcador organospecífico, y no cáncer- específico, que puede verse aumentado en prostatitis, grandes volúmenes prostáticos y cáncer de próstata. El punto de corte tradicional por encima del cual se considera elevado ha sido de 4 ng/ml. 

Resonancia magnética 
El advenimiento tecnológico ha revolucionado en el ámbito de diagnóstico por imágenes, obteniendo imágenes con alto valor predictivo de cáncer de próstata que nos pueden orientar para realizar una biopsia. 

Diagnóstico

Ecografía transrectal y biopsia de próstata
El diagnóstico definitivo se realiza con una biopsia de próstata transrectal guiada bajo ecografía, es un procedimiento que se realiza con anestesia general y profilaxis antibiótica con muy buena tolerancia y bajas tasas de complicaciones. 

Estadificación
Antes de tomar alguna conducta terapéutica hay que descartar la diseminación tumoral. El sitio más frecuente de metástasis del cáncer de próstata son los huesos, para descartar dicho compromiso se debe realizar una gammagrafía ósea corporal total. 

Tratamiento

La selección de tratamiento para el cáncer de próstata localizado debe estar basada en la expectativa de vida del paciente (edad y comorbilidad), la naturaleza del cáncer (grado, estadio, PSA y datos de las biopsias) Los urólogos nos apoyamos en dos herramientas objetivas para ayudar al paciente en la toma de decisión. Las guías clínicas publicadas en 2005 por la National Cancer Comprehensiv Network que clasifican a los tumores en bajo, moderado y alto riesgo en función del riesgo de recaída bioquímica (aumento del antígeno prostático específico “PSA”). 

En los cánceres localizados, la selección de tratamiento debe estar basada en la expectativa de vida del paciente (edad y comorbilidad) y la naturaleza del cáncer (grado, estadio, PSA y datos de las biopsias). 

La estrategia óptima de tratamiento debe intentar conseguir la mayor supervivencia libre de enfermedad con la menor morbilidad e impacto en la calidad de vida. Las opciones que valoraremos son la actitud expectante “vigilancia activa”, en cánceres de bajo grado, se controla al paciente con PSA, tacto rectal y biopsia según distintos protocolos. Otra opción es la prostatectomía radical videolaparoscópica, cirugía en la cual se extrae la próstata, vesículas seminales y los ganglios. También se puede optar por la radioterapia externa y la braquiterapia, estos son procedimientos en los cuales el órgano no se extrae y está indicado en cierto tipo de pacientes según la edad y el grado del cáncer. 

En los cánceres localmente avanzados y alto riesgo, se evaluará la cirugía radical (prostatectomía radical videolaparoscópica) y/o radioterapia más el bloqueo hormonal, que consiste en impedir que actúe la dihidrotetosterona, hormona masculina que promueve el desarrollo del cáncer. En los cánceres diseminados se realizará el bloqueo hormonal directamente, que consiste en la toma de medicación diaria y la colocación de una inyección por vía intramuscular todos los meses o en forma trimestral según el preparado.

Dr. Juan Manuel Álvarez
Especialista en Urología
MP 56.882

Av. Colón 3651, PB – Consultorio 14. Tel.: (0223) 499-2568

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